Mi querido Presidente,
admirado Señor Lema,
discúlpeme si esta carta
su ritmo cardíaco altera
pues que va a su corazón
directa como una flecha.
De las que lanza Cupido,
es mi deseo ella fuera.
De amores pretendo hablarle;
sé bien que esas menudencias
son para quienes vivimos
apegados a la tierra,
mientras a los que Olimpo
del Poder y la Riqueza
habitan a mayor gloria
de los siervos de la gleba
que por razones del cargo
aplastan y pisotean,
sólo importa lo que engorde
sus nada corrientes cuentas. Continue reading

7.- ¿Y tú qué opinas?