Ahora se llama Sr. Torrecilla, alguien a quien no reconozco, por eso esta carta es para Andrés, y no para su alter ego.
Mi primer contacto con Andrés se produjo cuando yo era delegada sindical en la torre de Palma. El era mi jefe, y era un jefe al que yo reconocía, apreciaba y respetaba. Porque era serio, educado, inteligente, sensato y trabajador. Y decente, que es algo que no se puede decir de muchos jefes. Hablo de decencia moral y de dignidad personal. Daba gusto sentarse con él a resolver cualquier problema. Nunca me impuso nada, siempre me explicaba las cosas de manera razonada y con datos en la mano.
Por cuestiones de las altas esferas de las que yo jamás tuve conocimiento, Andrés dejó su cargo y volvió a controlar a la sala. Estuvimos juntos en el mismo turno, y he de decir que era un excelente controlador además de un buen compañero. Siempre estaba para ayudar cuando hacía falta, o para enseñarme cuando estaba aprendiendo. Recuerdo que, cuando volvió, en lugar de amedrentarse con el tráfico porque llevaba tiempo si controlar, pedía sentarse en los momentos de más carga de trabajo.
Siempre he estado orgullosa de conocer a una persona como él. Confiaba en él. Me apoyaba en él. Mucha gente que me conoce sabe que presumía de tenerlo en mi turno y siempre decía que era el compañero perfecto con el que me encantaría trabajar hasta jubilarme. Era correcto y respetuoso hasta con aquellos que no lo merecían, que también los hay, como en todas las profesiones.
Y de pronto, de la noche a la mañana mi amigo se esfumó. En sentido literal y figurado, porque ya es imposible recuperar al Andrés que yo conocí…o creía conocer. A pesar de todo me resisto a creer que no quede nada de él, supongo que porque la otra opción es asumir que me engañó durante muchos años, nos engañó a todos, incluso a aquellos con los que compartía excursiones, comidas y cenas.
Pasan muchas cosas que no entiendo Andrés. Sabes que AENA está cometiendo auténticos dislates en materia de turnos y de seguridad. Y esto es grave y preocupante, además de muy serio.
Y lo sabes porque has trabajado con nosotros y sé que tienes claro lo que un controlador puede aguantar y lo que no. Te he visto cansado, estresado, enfadado…agotado. Sabes la responsabilidad que tenemos en nuestras manos y sabes que hay condiciones en las que no es seguro trabajar. Y AHORA NO ES SEGURO. Vuelve cuando quieras a la sala a comprobarlo tú mismo.
¿Por qué permites todo este disparate? ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Cuál es el objetivo? ¿Provocar un accidente? Continue reading »
7.- ¿Y tú qué opinas?