Vía Plaza Nueva
Número: 857. Publicado el: Miércoles, 24 de Febrero de 2010
Quiero pedir disculpas: mi mujer es controladora.
Tudela. — Ante todo, quiero pedir disculpas: mi mujer es controladora. Mi hija de seis años, antes orgullosa de la profesión de su madre, ahora prefiere no decirlo en el colegio. La opinión pública y los medios de comunicación están a favor del gobierno y en contra de los controladores, y lo entiendo. Incluso aquellos que critican al gobierno, salvan al Ministro de Fomento por haber puesto en su sitio a esos prepotentes. También lo entiendo. Si no viviera con mi mujer ni supiera algo más de lo que sale en los medios, yo también opinaría que un colectivo que cobra sueldos millonarios, se niega a negociar y provoca retrasos a los usuarios que deambulan impotentes por los aeropuertos, debe ser metido en vereda. La campaña del gobierno en los últimos meses ha sido intensa. Y todo un éxito, por cierto. Este país tiene un déficit del 12% y un paro del 10 y se habla más de los sueldos de los controladores. Se han filtrado cifras, casi todas exageradas, ocultando que el sueldo base de los controladores españoles es más bajo que la media europea y que si cobran tanto, se debe a las horas extraordinarias.
Tampoco se menciona el tiempo que lleva AENA sin formar nuevos controladores, obligándoles así a hacer más de esas horas, ni las reducciones de grupos de trabajo para que hagan entre quince lo que antes hacían veinte (culpándoseles, eso sí, de cualquier retraso en el tráfico). Ni se citan los dinerales gastados en construir y mantener aeropuertos en Huesca, Ciudad Real o Castellón. El primero creo que no llega a diez vuelos al año. También se ha insinuado que trabajan poco. Puedo asegurar que mi mujer está casi siempre en la torre de control, en jornadas de nueve de la mañana a nueve de la noche o viceversa, y es raro el fin de semana que libra. Desde hace varios meses, cuando llega a casa, cena algo y se mete en la cama porque no puede más. El otro día asistimos a una rueda de prensa donde el presidente de AENA, con cara de consternación, dijo que la cerrazón de los controladores hacía imposible llegar a un acuerdo y que el gobierno tendría que intervenir. Dos días después aparecía publicado en el BOE el Real Decreto que regula el control aéreo español. ¿Alguien de verdad cree que AENA quería llegar a un acuerdo? Es más, ¿alguien pone en duda que cuando empezó la campaña de demonización contra los controladores, no estaba ya planeado, y seguramente redactado, ese decreto? La escenificación es perfecta: se airea en los medios que los controladores cobran sueldos millonarios y trabajan poco, se les cubre de infamia ante la opinión pública, y un día su presidente pone cara de pena diciendo que es imposible negociar con ellos, que la Semana Santa está encima y que el pobre usuario no debe pagar por ello. Y el gobierno se salta el Estatuto de los
Trabajadores (como se reconoce explícitamente en el texto), e impone su ley con el beneplácito de una opinión pública previamente mediatizada. La realidad es que AENA deseaba sacar este Real Decreto a toda costa. Llevaba un año haciendo la vida imposible a los controladores, con normas como no poder salir de la torre en sus horas de descanso (ni si quiera aunque hayan terminado las horas estipuladas de trabajo y les diera tiempo de llegar a casa y acostar a sus hijos) y otra sarta de medidas incomprensibles. Este endurecimiento absurdo de las condiciones de trabajo no tenía otro fin que hacerles saltar. Provocar una huelga. Porque, aunque parezca mentira, AENA quería que los controladores se pusieran en huelga y así poder sacar el decretazo. Como esto no fue así, empezó la campaña contra el colectivo, encabezada por el Ministro de Fomento en persona, para poder sacarlo adelante con el apoyo popular, como finalmente han hecho. ¿Nadie se pregunta a qué ha venido una campaña tan salvaje? ¿Se comprende una reacción así sin haber tenido lugar ningún pulso o medida de presión por parte de los controladores? Esto estaba planeado, contaban con una huelga que no se ha producido y lo han hecho de todas formas. Tenían algo a favor: el argumento de los sueldazos iba a calar en la opinión pública española, sobre todo con la crisis…


7.- ¿Y tú qué opinas?