Un micrófono abierto juega una mala pasada al gobierno de ZP, cuando el Ministro de Difamación afirma textualmente:
¿Y ahora que no tenemos controladores aéreos, a quién carajos le echamos la culpa?
Tal y como había prometido, el flamante ministro de fomento, ha sustituido a todos estos profesionales por un modernísimo sistema automático que no sólo prescinde de ellos, sino también de las aeronaves; convirtiendo el soleado espacio aéreo español en un gran soleado espacio vacío aéreo español.
Una vez instalado este sistema en todos los puertos, helipuertos, aeropuertos y parques infantiles del estado; en un alarde de imaginación característico suyo, el flamante ministro decidió expulsar a todos los controladores y desterrarlos a una isla abandonada del pacífico, donde no pudiesen disfrutar de sus archiconocidos privilegios.
Sin embargo, su felicidad se truncó al darse cuenta de que sin controladores ya no disponía del perfecto chivo expiatorio y consecuentemente, no podría seguir mintiendo sobre la situación real del país; lo que le llevó a entrar en un ataque de ansiedad en pleno debate sobre el mal estado de la nación.
Una unidad medicalizada del ZAMUR se desplazó urgentemente al Congreso de los Diputados para atender al desconsolado ministro que, anonadado por los abucheos del respetable, balbuceó:





7.- ¿Y tú qué opinas?