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Preguntas a los controladores

¿Qué es lo mejor del trabajo diario del controlador?

Una de las mejores cosas es el ambiente y los compañeros. También esa sensación de estar con los sentidos muy despiertos y ver cómo todo encaja a la perfección, verlo todo 5 pasos por delante, y además rápido, elegante y con estilo.

Otra de las mejores cosas es poder ir al IKEA tranquilamente un martes a las 11.45 h.

¿Qué es lo peor?

La sensación de estar con los sentidos despiertos pero no tanto como desearías y ver cómo todo encaja, bueno, encajaba hasta que aparece el helicóptero este (¿pero no me dijiste que era un helicóptero?), no quisiera extenderme sobre esto, el caso es que solamente vas 1,5 pasos por delante y sobre la elegancia y el estilo decir que es algo tan subjetivo que incluso podemos obviarlo.

Otra de las peores cosas es estar trabajando en la cosa a las ocho y pico de la tarde de un sábado, mientras tu mujer y tus hijas, antes de irse al cine, están en el IKEA comprando esa especie de… tampoco quisiera extenderme sobre esto.

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Cuando me jubile

Escrito el 14 de Enero de 2004

Todas las grandes ciudades tienen dos aeropuertos. Uno, el pequeño, que saboreó los comienzos de la aviación y otro el grande y moderno, efecto del desarrollo técnico y demográfico. Aquel primer aeropuerto, orgullo de modernidad de la ciudad ideal para los aviones de hélice, el mítico DC-3, y sospechoso de su destino cuando llegaron los caravelle y los superconstelation (uno de mis favoritos, con el puro que parece una firma), hasta que llegaron los DC-8 a reacción y las agigantadas envergaduras por venir. Por entonces la ciudad ya había crecido y había engullido aquel aerodromo en sus entrañas, demasiado cerca de sus habitantes como para ser viable. Cuatro Vientos y Barajas son un ejemplo clásico. Entre los aeropuertos más hermosos del mundo están aquellos que lograron sobrevivir al desarrollo, y quizá el más hermoso de ese mismo mundo sea el de Santos-Dumont en Rio de Janeiro.

Hace poco celebramos el centenario de la aviación, todos menos los brasileños, los argentinos y los franceses (por lo menos) puesto que ellos consideran que los Wrigt no hicieron su vuelo bajo las condiciones de un experimento científico, léase con unos jueces, igual que un atleta tiene que hacer su record. Alberto Santos-Dumont hizo su primer vuelo con el 14-bis en parís en 1906 delante de jueces y público y lo que es más importante sin catapulta, sin un plano inclinado y sin fuerte viento en contra, como hicieron los Wrigt. Hay mucha gente que defiende que ese fue el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire que despegó por sus propios medios y en Brasil él es el padre de la aviación

Con poco esfuerzo recordaréis esas pelis en blanco y negro con una panorámica de Río rozando el Corcovado (el cristo gigante sobre una roca descomunal) rodado desde un DC-3 con la música brasileña de rigor, dulce y excitante. Aquel avión hacía una aproximación entrando por el norte rumbo 180 y hacía un viraje cerrado sobre toda la ciudad para, rozando el “Pan de azúcar” enfilar la pista 02 R (020 grados y Right pues hay dos pistas paralelas. En barajas hay por ejemplo la 18R y 18I 180 grados izda. y dcha. y si vienes del sur se convierten en la 36I y 36R), exactamente la misma ruta que hacen hoy los aviones que aterrizan en esa pista, un poco más allá de la playa de Flamingo. Si subís al mirador del pan de azúcar un día de configuración norte veréis los aviones pasar increíblemente cerca con el tren sacado y “tirandose” para interceptar la senda cuanto antes. Aquí veis la panorámica del aeropuerto tomada desde el norte, en una aproximación con configuración sur, justo enfrente de la pista el pan de azúcar y a la derecha en ese pico más puntiagudo está el Corcovado.

En éste aeropuerto los aerodinos más grandes son el B-737 y el A-320, los demás se van al nuevo aeropuerto internacional de Gabao (GIG), alejado de la ciudad, más grande y libre de las formaciones montañosas donde sólo a un portugués se le ocurriría fundar una ciudad.

Aquella mañana de febrero llevábamos una semanita en Río huyendo del ya prolongado frío ibérico y disfrutando de los 26-30 grados del paraíso. Conseguimos unas bicicletas para emular a los elegantes cariocas cultivadores de su cuerpo y su libido. Todo Río es un enorme gimnasio donde no se pasea, se hace deporte, no se toman cañas (es un decir), se beben exóticos zumos (“abacaxí com hortelá”, piña con hierbabuena era mi favorito) y nadie se tumba a la bartola en la playa si no es por el pedo adquirido allí mismo a base de caipirinhas riquísimas que te traen a la toalla o para mirar, en la playa se hace esport. Con nuestras bicis y desafiando la omnímoda amenaza de la delincuencia, aunque yo me permito ahora ponerla en duda tras una observación: TODAS las tiendas y sobre todo las farmacias que se encuentran en cada manzana, están abiertas de par en par, literalmente, a la calle. No hay casi escaparates pues toda la pared que da a la calle se abre por completo al viandante ¿se concibe eso en una ciudad segura como Madrid?.

Quizá también haya algo de temeridad en la costumbre porque los habitantes de la favela de la Rosiña, la más grande de la ciudad con unos 500.000 habitantes sita al final de la lujosa playa de Leblon bajan alguna vez todos eufóricos y de fiesta a saquear la ciudad arrasando todo lo que encuentran a su paso. Sería inútil resistirse y abnegados y sumisos los comerciantes “comparten” y colaboran a la redistribución de los bienes. Evidentemente no les obsesiona la seguridad tanto como en Caracas (excitante nombre) donde los que tienen dinero nunca lo compartirían, el fenómeno Lula no es una casualidad. Sí es aconsejable, deseable y gustoso salir a la calle sin pertenencias: un bañador, camisetilla, chanclas “havaianas” y los Reais (moneda) imprescindibles para tomar una caipirinha al sol… una delicia. Y así nos fuimos a recorrer las playas cariocas de sur a norte.

Salimos de Leblón, y pasamos por Ipanema buscando a la Garota (que no fue difícil encontrar). Seguimos por la mítica y lujuriosa Copacabana y saltamos a través de un túnel a la playa de Botafogo siempre por un carril bici respetado, incluso por el túnel.

Llegamos a la popular flamingo llena de familias con la nevera y la sombrilla y pandillas de amigos jugando al “fútebol”, el color de la piel se oscurece en esta zona pero la alegría se aclara. Notamos que allí al fondo al final de la playa están despegando aviones muy cerca del mar y decidimos quedarnos a verlo un rato (en la foto se distingue muy bien la playa de flamingo, al otro lado de las montañas está copacabana e Ipanema orientadas al sur). Es el mítico aeropuerto Santos-Dumont, el de las pelis. Parecía que un descuido daría con el aparato en el agua y es que se trata de la pista mas corta del mundo en la que opera un B737 (1323 metros por 42 de ancho) con el divertido añadido de tener el pan de azucar a menos de 2 millas que se eleva hasta los 1336 pies. Por su peligrosidad sólo puede hacer la toma el comandante y lo hacen con los autobrakes (un dispositivo que activa los frenos automáticamente nada mas tocar la rueda) en la posición MAX. Os aseguro que es un puto frenazo que yo no he visto en mis años de aterrizajes.

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La aviación es bella … ¡la vida sí que es bella!

Escrito el 16 de Enero de 2004

En éstos días de niebla no es poco acertado contaros como se ven las cosas desde la cabina en una toma con CAT 3 (categoría 3), cuando la niebla cubre la pista y hay una visibilidad menor a muy poquitos metros (posiblemente la que había el lunes pasado). Dependiendo de la visibilidad se declara CAT 1, 2 o 3. Con categoría 1 sólo pueden aterrizar aviones que puedan hacer por si mismos la aproximación, con la 2 deben poder llegar hasta la cabecera de la pista y la toma la hace el piloto, y con la 3 el avión debe saber aterrizar en el sólido elemento con éxito, y existe incluso una CAT 3 B que, cuando activada, la máquina es capaz de abandonar la pista por su calle y parar completamente con el piloto muerto. Bueno quizá no tan muerto pues para poder hacer una toma de cualquiera de los 3 tipos el piloto debe tener la habilitación correspondiente. Cuando los pilotos de Air Europa volaban con aviones suyos alquilados por Iberia, los B-757, el avión podía pero ellos no tenían la licencia correspondiente y más de una vez nos quedamos sin despegar si quiera.

Pocos momentos más espectaculares y excitantes se pueden vivir en un avión de cerca de 100 toneladas que cuando él mismo toma los mandos para convertirse en su propio piloto. Se multiplica la intensidad si es de noche. Volvíamos de málaga en invierno a última hora y pocos eran los pasajeros, entré en la cabina bien pronto después de atender a mis deberes de TCP y lo vi todo unos 25 minutos antes de aterrizar. La concentración la voy a tildar de deliciosa. Rítmica, densa, cálida, silenciosa, seria, rigurosa, encendida, precisa, constante, poderosa, fascinante; así era la concentración en la funcional cabina del “sietecinco” durante la aproximación realizada por el avión y supervisada por los pilotos. Ellos sólo (¿sólo?) tienen que introducir los datos de los procedimientos y los que les da el controlador para luego supervisar que todo marcha correctamente, en guardia para hacerse con el control ante la mínima vacilación de cualquiera de los tres pilotos automáticos que les conducen. Las comprobaciones son constantes, la atención a la radio extrema y la mirada sobre el TCAS y el radar incansable. La luz de la cabina lleva un buen rato apagada y contribuye a ambientar el momento, solo iluminado por los fotones desprendidos por los botoncitos y los instrumentos. Ese día recuerdo que otro piloto ocupaba el 4º asiento en la cabina y ya casi en final el gilipollas empezó a preguntar al comandante sobre su gusto por el hotel nuevo al que íbamos en Roma y el mismo comandante sin mover el cuerpo levantó una mano extendida como diciendo “cállate gilipollas, o es que no ves la pedazo de nube que cubre todo Madrid”.

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Preguntas a los controladores

Escrito el 13 de Octubre de 2005

¿Qué es lo mejor del trabajo diario del controlador?

Lo mejor sin duda es el trabajo en si. Imagino que no sera el unico trabajo en el que pasa, pero no es normal ver una persona que lleva haciendo lo mismo durante 20 años y que sigue yendo al trabajo con una sonrisa, que le gusta “pillar” trafico, que sigue debatiendo la idoneidad o no de tal o cual procedimiento, que trata a los clientes con amabilidad… en fin, alguien que disfruta con lo que hace. Ver esos puntos en la pantalla te da una sensacion especial no comparable con nada que conozca, cada vez que das un vector de separacion y ves como la distancia a la que se van a cruzar los dos traficos se queda en 8.3 millas una sonrisa de satisfaccion te cruza la cara y, por que no, de orgullo. A un nivel mas “personal”, lo mejor sin duda es el trato diario con los compañeros. En pocos trabajos se respira el inmenso compañerismo que se respira en este. Todos estamos en el mismo barco y eso se nota, sobre todo porque el barco funciona porque nosotros remamos (por eso somos “remeros”, eh, Angel?); si tienes un problema, incluso personal, sabes en quien puedes contar.

¿Qué es lo peor?

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¿Por qué quieres ser controlador?

Escrito el 5 de Mayo de 2003

Pues no sabría explicarlo.

Quizás porque mi padre con tres años empezó a llevarme a Barajas para ver aproximaciones.

O tal vez porque no puedo evitar girar la vista cuando paso por San Fernando de camino a Alcalá de Henares. Esto ultimo no lo recomiendo, hay que estar atento a la carretera, ya me han pegado algún grito por ensimismarme viendo un avión mientras conduzco.

Puede que se deba a que llevo en la guantera del coche una radio para seguir a los controladores en vez de la radio.

Lo de ir a comer a la cafetería del aeropuerto , sin otro motivo que ver aviones, también valdría como excusa (aunque mi madre diga que estoy loco).

Sin contar las interminables horas que me tiro en la cabecera de la 33, por cierto , no lo hagáis en verano sin un paraguas, ya me costo una insolación. Por supuesto, esto lo hago en mi tiempo libre, después de mi trabajo, que consiste, entre otras cosas , en estar dentro de un avión durante horas.

A lo mejor, si me preguntáis que momentos felices recuerdo en mi vida, seguro que incluyo mis visitas a centros de control aéreo, o cuando pude llevar la comunicación con torre desde la cabina de un MD….teníais que ver mi cara en todos esos momentos y lugares……

¿que porque quiero ser controlador?

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